La Urgente Necesidad de Inversión en la Gestión del Riesgo de Desastres en América Latina y el Caribe
En un rincón del mundo donde la belleza natural y la riqueza cultural florecen, un oscuro panorama se presenta ante nosotros. Según un reciente informe de la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), América Latina y el Caribe están destinando cantidades alarmantemente bajas a la inversión en la reducción del riesgo de desastres. Apenas el 0.92 % de la Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) se destina a esta crucial tarea. ¿Cómo podemos permitir que nuestra región ignore una necesidad tan apremiante?
Las cifras son inquietantes. Las pérdidas anuales en infraestructura superan los $58,000 millones. Impresionantes tormentas y devastadoras inundaciones han incrementado el número de personas afectadas, reflejando un 38 % más de víctimas por tormentas y un 1.95 % por inundaciones entre 2019 y 2022. Este escenario plantea una pregunta crucial: ¿qué sería necesario para que nuestros líderes y responsables de políticas redoblen sus esfuerzos en la gestión del riesgo de desastres?
Un Llamado a la Acción
Entre 2005 y 2021, solo el 5.21 % de la AOD recibió financiación para la adaptación al cambio climático. Como si esto no fuera suficiente, es evidente que la integración de la gestión del riesgo de desastres con la adaptación climática representa una oportunidad de oro. Es el momento de actuar, utilizando análisis de riesgos y costos para crear estrategias de inversión que no solo protejan, sino que también fortalezcan nuestras comunidades.
La Inversión insuficiente: Un Obstáculo en el Camino
La falta de inversión en prevención y resiliencia se convierte en un obstáculo crítico en un mundo donde las catástrofes son cada vez más comunes. Revaluar el enfoque hacia la gestión del riesgo es esencial. Requiere una gobernanza robusta y la creación de lazos fuertes entre diferentes sectores y niveles de gobierno.
La Transparencia como Clave
Otro aspecto preocupante resaltado en el informe es la opacidad en los presupuestos fiscales. Muchos países no especifican los fondos destinados a la gestión del riesgo de desastres, lo que dificulta la supervisión y la rendición de cuentas. La transparencia debe ser una prioridad si deseamos avanzar y proteger a nuestros ciudadanos.
Recomendaciones para un Futuro más Resiliente
Entre las recomendaciones para mejorar la situación, se destacan el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana y la promoción de la resiliencia en comunidades vulnerables. Además, el desarrollo de normativas que incentiven la inversión privada en este ámbito es crucial. La Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, que se celebrará en Sevilla, también podría ofrecer la oportunidad de discutir estos importantes temas y fomentar acciones concretas.
Una Llamada Urgente a la Acción
El mensaje es claro e innegable: América Latina y el Caribe deben actuar con urgencia. Proteger nuestra infraestructura y nuestros ciudadanos frente a los riesgos de desastres naturales se ha convertido en una prioridad ineludible. ¿Estamos dispuestos a enfrentar este desafío? La historia de nuestras naciones y el bienestar de nuestras comunidades dependen de la respuesta que elijamos dar ahora.